Por qué esta Ley me perdona las deudas

¿Por qué esta Ley me perdona las deudas?

El concepto de la Segunda Oportunidad tuvo su origen en el derecho anglosajón y fue plasmado a finales del s.XIX en la legislación norteamericana. Es la llamada Ley de la Bancarrota que, por entonces, redujo de un modo eficiente la morosidad en un país donde la crisis financiera del ’29 hizo mella. Se trasladó a Europa a través del mecanismo conocido como “fresh start”.

En la mayoría de países de nuestro entorno, se ha ido restringiendo progresivamente el principio de responsabilidad patrimonial universal en el marco de un procedimiento de insolvencia de persona física, con el objetivo de recuperar al deudor insolvente.

Por un lado, los derechos que el acreedor tiene de cobrar su deuda, son menos importantes que el derecho que tiene el deudor a subsistir dignamente. Por eso la Ley establece una serie de protecciones a favor del deudor y su patrimonio, que a pesar de interponer una demanda judicial, el acreedor no podrá sobrepasar Por otro lado, la legislación entiende que, cuando una persona “honesta”, por mala suerte, quebrase financieramente, la sociedad (entendida como afectada por el negocio fallido) no sacará ningún beneficio si se le mantiene sometido bajo la losa de sus créditos. Tampoco beneficiará a los acreedores, cuyos créditos tampoco serán satisfechos (puesto que sus derechos de cobro bloquean la capacidad para producir del deudor, y esto a su vez, la posibilidad de cobro por parte de aquéllos).

En esencia, se termina consensuando que toda la sociedad saca mejor partido si se libera al deudor, exonerándolo de su pasivo pendiente, recuperando así un miembro que puede ser productivo de nuevo para su entorno.